La psicología de cabecera

Es una obviedad pero aún para muchas personas se hace necesaria esta reflexión:

Cuando nos duele una muela, acudimos al dentista, si nos duele el estómago vamos al médico de cabecera, si las molestias son en las espalda visitamos al fisioterapeuta…

Pero, ¿a quién acudes si lo que te duele es el sentimiento de pena, vacío, si lo que te duele es el alma cada que te invade un pensamiento?

Ir a la consulta de psicología es cuidar tu salud, como haces con el resto de problemas.

Cuando detectes un malestar mental, emocional y que comienza a afectar a tu día a día: falta o exceso de sueño, problemas con la alimentación, apatía, llanto, inquietud… acude a tu psicóloga de cabecera, al igual que haces cuando acudes al médico, para que pueda evaluar y diagnosticar tu problema, darle tratamiento y finalmente poder recuperar tu salud mental.

El cerebro y el resto de órganos están conectados y se afectan uno al otro. Si algo no funciona bien a nivel cognitivo o cerebral, tampoco lo estará a nivel fisiológico.

Por eso es tan importante cuidar nuestra mente, encontrar el equilibrio y bienestar mental que nos permitan tener salud en el resto de nuestro cuerpo.

La psicología también nos ofrece herramientas para prevenir estos problemas: mecanismos y pautas para que nuestros pensamientos sean nuestros aliados y no nuestros enemigos, para tener un apego sano, un desarrollo adolescente y adultez sanos, para que tomemos las decisiones adecuadas, vivamos sin miedos patológicos y tengamos una vida plena.

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